Las ventanas de Marcus me fascinan. No son solo un elemento decorativo ni un recurso compositivo, para mi son una invitación. Te ponen delante de algo y al mismo tiempo te sugieren lo que hay detrás. Dos planos en una sola imagen. Lo que se ve y lo que uno se imagina.
Walking in Lisboa
The gaze
Marcus tiene una obsesión declarada por la arquitectura. No la arquitectura monumental ni la grandiosa, sino la cotidiana, la que se cruza por la calle y que a veces no nos damos ni cuenta que existe. Una pared roja con balcones blancos de tamaños distintos. Una fachada amarilla con una figura solitaria. Un arco rosa sobre un suelo que desaparece.
Y las ventanas. Siempre las ventanas. “Creo que las ventanas son muy interesantes , pueden contar algo sobre las personas que viven ahí, pero también sobre el edificio e incluso sobre el arquitecto.” Son para él portales narrativos: un elemento mínimo que abre un mundo entero si uno se detiene a mirar.
Sus imágenes funcionan así , con un solo elemento que lo cuenta todo. Un color, una línea, una sombra. Nada más. Y sin embargo hay una historia completa .
Con el tiempo su estilo ha evolucionado, explorando temas como las ventanas, las nubes o las perspectivas de dron, siempre con el mismo principio: quitar hasta que solo quede lo que importa.
La semana que viene, Marcus nos habla de sus influencias , y hay nombres en Instagram que merece la pena descubrir.
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