Hay un debate eterno en fotografía: espontaneidad versus planificación. Marcus no elige. En su día a día dispara cuando algo le llama la atención, cuando una ventana o un color le detiene. Pero cuando viaja es otro Marcus, estudia localizaciones, comprueba la luz, llega preparado. Y tiene toda la razón: si has cruzado medio mundo para estar en un lugar, no puedes permitirte improvisar del todo. Las oportunidades a lo mejor no se vuelven a repetir.
De él me encanta que con pocos elementos pueda contar una historia. El que ha intentado hacer fotografía minimalista sabrá que es algo bastante dificil.
Look the ocean
El proceso creativo
Marcus cuando levanta la cámara, ya sabe lo que quiere. Ve el resultado final antes de pulsar el obturador. Eso, en fotografía minimalista, lo es todo, porque cuando el lenguaje es la sustracción, cada decisión cuenta el doble.
Sus imágenes son más o menos editadas según el caso, pero la intención siempre está desde el principio. No construye la foto en postproducción ; la construye con los ojos, antes.
¿Por qué fotografía? Viene de lejos. Su padre era periodista y fotógrafo, y expresarse a través de un objetivo siempre formó parte de su mundo. Pero lo que de verdad le mantiene activo es la respuesta de la gente. “Vivimos en una sociedad con un ritmo constante de estímulos ¿por qué no parar, respirar y disfrutar de algunas fotos minimalistas?” Una pregunta que, viendo sus imágenes, se responde sola.
La semana que viene, Marcus nos cuenta su mirada más personal — las ventanas, los colores y por qué hay tanto dentro de tan poco.
Su post anterior.


