El claroscuro me tiene enamorada desde siempre, así que con Caro fue amor a primera vista. Pero hay algo que me llegó aún más: su idea de que una fotografía la completa quien la mira. No es solo una imagen que se contempla, es algo que se construye a dos, entre quien la hace y quien la recibe.
Pocas veces he leído algo que defina tan bien por qué la fotografía nos importa tanto.
La mirada
El claroscuro no es solo una elección estética para Caro, como ella nos cuenta, es una extensión de su personalidad. “Soy alguien que a veces se muestra tímida y reservada, pero en otras ocasiones soy más abierta. Eso se refleja en la forma en que juego con la luz y las sombras en mis fotografías.” Una conexión entre quien es y cómo fotografía que pocas veces se ve tan clara.
Su trabajo fine art lleva esa mirada hasta el papel impreso. Para ella el papel no es un soporte, es el último paso de la historia de una imagen. Algo tangible, algo que se puede sostener.
“Da un poco más de tiempo de observación, no es tan vertiginoso como una pantalla, hay una tridimensionalidad en esta imagen, en la textura.”
Y luego está esa idea que me encanta: “Una imagen la completa el que la mira.” La fotografía como conversación. Como construcción compartida entre quien crea y quien observa. Cada mirada diferente termina una imagen de una manera distinta.
La semana que viene, Caro nos habla de sus influencias , y hay nombres que van desde Cartier-Bresson hasta fotógrafas japonesas que merece la pena descubrir.
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