Hay una calma en Martin que se ve directamente en su fotografía. Desde mi punto de vista, esto no es casualidad, es su método.
Me quedo con una frase suya que me impactó: "Me siento atraído por el silencio, el equilibrio, el contraste y la tensión emocional creada por muy pocos elementos." Pocas veces una descripción de un proceso creativo me ha parecido tan precisa y tan bella a la vez.
El proceso creativo
El proceso de Martin empieza siempre por la observación. Antes de disparar, mira. Entiende qué es visualmente importante en una escena y qué puede eliminarse. “Rara vez busco escenas complejas. Me interesan más las situaciones donde solo se necesitan unos pocos elementos: una figura, una línea, una sombra, una pared, un árbol, un reflejo.”
Su manera de trabajar es buscar primero la estructura, una forma, una línea, un parche de luz, y luego esperar a que el elemento correcto entre en el encuadre. No al revés. Como él mismo nos cuenta: “El resultado final es generalmente el producto de la sustracción, no de la adición.”
La composición lo es todo: equilibrio, contraste, ritmo, triángulos, repetición, espacio negativo. Y la edición continúa ese mismo proceso, simplificar, eliminar distracciones, fortalecer las relaciones tonales. No para cambiar la imagen, sino para acercarla a lo que sintió cuando la vio por primera vez.
“Mi fotografía es quieta, mínima y deliberada. No se trata de mostrarlo todo, sino de eliminar lo innecesario hasta que la imagen alcanza su forma más simple y poderosa.”
La semana que viene, Martin nos habla de su mirada, del blanco y negro, la luz y la sombra, y por qué a veces el espacio vacío es tan importante.


