Me paso el tiempo buscando fotógrafos que os puedan interesar. Cuando le vi, supe que tenía que acompañarnos en este proyecto. Es un fotógrafo que no se puede pasar por alto. Al principio tuve que mirar dos veces. No me parecían fotos, y lo digo en el mejor sentido posible. Parecían grabados, ilustraciones, algo salido de otra disciplina. Y luego llegó la sorpresa: todo eso es real, capturado, encontrado. Contar tanto con tan poco siempre me ha parecido algo extraordinariamente difícil. Martin lo hace parecer fácil, pero todos sabemos que no lo es.
El fotógrafo
Martin Kocjan es fotógrafo de fine art minimalista, de Serbia. Su trabajo se construye casi por completo en blanco y negro, silencio, geometría, contraste y el uso deliberado del espacio vacío. Llegó a la fotografía hace unos diez años, primero por curiosidad, por la necesidad de observar el mundo más despacio. Con el tiempo, fotografiar dejó de ser documentar para convertirse en algo más cercano a destilar. “Reducir una escena a sus elementos esenciales.”
Lo que le atrae son los momentos estáticos: figuras aisladas, formas arquitectónicas, paisajes de invierno, sombras, reflejos… Escenas donde una pequeña presencia humana que nos muestra la proporción. Que nos da ese punto de dinamismo
“Mis imágenes suelen comenzar con algo ordinario, pero intento transformarlo a través del encuadre, el tiempo y la simplificación.”
Para él, la fotografía es una forma de crear orden a partir del ruido visual. “Me siento atraído por imágenes que se sienten quietas, equilibradas y ligeramente misteriosas.” Nos cuenta.
La semana que viene, Martin nos abre su proceso creativo.


