Tengo el disco duro lleno de fotos.
Pero no todas son buenas fotos. No todas lo son.
Uno de mis grandes errores es que, cuando hago una sesión culinaria o salgo a hacer fotos, hago mil millones.
Quizá el error no esté ahí, sino en no ser selectiva después. En no quedarme únicamente con aquello que funciona o con lo que yo quería conseguir.
Sí que suelo dejar dormir las fotos, como ya expliqué aquí. Porque a veces fotos que habías descartado si funcionan.
Pero ahora tengo que dar un paso más. Tengo que aprender a BORRAR aquello que no me gusta, ni en la primera ni en la segunda selección.
No tanto para liberar espacio en el disco duro, que también, sino también para quitar de la vista aquello que no me convence. Para aprender a hacer una AUTOSELECCIÓN rigurosa.
“Guardar lo mediocre te estanca en lo mediocre”.
No sé si podré hacerlo con las sesiones pasadas, porque requiere muchísimo tiempo, pero sí quiero aplicarlo a las futuras.
Quédate con las mejores. Porque ese será el nivel que tendrás que superar la próxima vez. Ese será tu punto de partida.
«Cuando se te hace seguro que una foto es mala, al canasto al tiro. La mejor las subes un poco más alto en la pared, al final guardas las buenas y nada más (guardar lo mediocre te estanca en lo mediocre). En el tope nada más lo que se guarda, todo lo demás se bota, porque uno carga en la psiquis todo lo que retiene».
Hasta el próximo post.
Inquadratura
Historias de una carta I, II
Con esta foto, quise jugar a sobreexponer en post produccion, buscando una sensación casi irreal




