Hay cámaras con las que te sientes cómoda.
Mi favorita es una Canon 5D Mark III (ya tiene sus años). Es una cámara con la que me siento cómoda, en la que los ajustes me salen casi sin pensar y con la que tengo la sensación de entendernos bastante bien. Claro que después de tantas horas juntas, nos conocemos.
Lo único es que es algo pesada, por eso la había dejado un poquito de lado, usando otra con la que me entiendo menos pero que es más ligera y cómoda.
Pero el otro día, aprovechando que es otoño y que el agua volvió a este río (la sequía ha hecho estragos), volví a esta localización. Buscaba luz dorada y reflejos. Con esta idea en la cabeza, volví con mi “primer amor”.
Me di cuenta de que con ella me olvido de cómo buscar o cambiar parámetros: sale en automático. Como con los zapatos: los viejos, los que ya están hechos a tu pie, ni los notas; los nuevos te encantan, pero todavía tienes que hacerte a ellos.
Con la fotografía me ocurre algo parecido. Cuando utilizo mi Canon, me resulta más fácil concentrarme en lo que tengo delante: la composición, la luz, los pequeños detalles de una escena o ese instante que quiero capturar. La cámara pasa a un segundo plano y mi atención se queda donde realmente importa.
Eso no significa que una cámara sea mejor que otra. Ni mucho menos. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Simplemente, hay herramientas con las que nos sentimos más cómodos, y esa familiaridad también influye en nuestra manera de actuar.
Y me vino a la mente esta cita:
“Lo primero de todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno, porque se trata de estar contento con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos y el instrumento es clave para el que hace un oficio, y que sea el mínimo, lo indispensable y nada más.”
Y, si me permitís un último consejo que en realidad no es un consejo, sino una preferencia personal: cuando salgáis a fotografiar, intentad llevar algo con lo que os sintáis cómodos. La escena, a veces, ya se encargará de poneros las cosas difíciles. No hace falta que también lo haga la cámara.
Historias de una carta 1/5
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Al borde del río Loiret, afluente del Loira que pasa por Orléans. El loiret tiene unos paseo maravillosos, con casas al borde del río.

Hasta el próximo post.
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