Cuando hablamos de proceso creativo esto puede ser muy amplio, desde cómo decidimos hacer una foto, qué objetivos usamos, cómo trabajamos la luz. Pero hoy Cintia nos abre algo que va mucho más allá: cómo funciona su negocio por dentro. Me encanta lo generosa que es compartiendo todo esto, porque cuando empezamos es exactamente donde más perdidos nos encontramos. Una pauta muy valiosa para todos los que se están iniciando en el mundo de la fotografía culinaria.
El proceso creativo
En mi metodología de trabajo hay 4 fases principalmente: reunión de descubrimiento, preproducción, sesión y posproducción.
La reunión de descubrimiento la suelo tener después del primer contacto con el cliente, que suele ser bien un correo que reciba, un DM por Instagram o bien, una respuesta a un correo en frío que haya hecho yo previamente. Esta reunión de descubrimiento me sirve para ver también el compromiso que tiene el cliente, si realmente está interesado o si es un coleccionista de presupuestos. Me sirve en general para recopilar información y decidir si encaja o no. Una vez realizada esa reunión y ya con la información que necesito, le elaboro un presupuesto personalizado para que el cliente lo valore. Si ese presupuesto les encaja, les envío contrato y una factura del 50% de anticipo para poder cerrar el acuerdo y reservar hueco en mi agenda. Una vez estamos en este punto, comienzo a trabajar en la etapa de preproducción.
Durante la etapa de preproducción me encargo de definir en detalle todos los aspectos relacionados con cada una de las imágenes que se van a producir: paleta de colores, composiciones, tipo de luz, recetas, atrezzo, estilismo, etc.
A mí personalmente me gusta hacer bocetos de cada imagen, para que el cliente pueda entender mejor mi visión. Estos bocetos los acompaño de anotaciones para que todo esté lo más claro posible. Desde hace unos meses para acá, me estoy apoyando en la IA para realizar estos bocetos. Además, esto me facilita muchísimo todo cuando llega el día de la sesión, porque prácticamente solo tengo que calcar lo que ya he diseñado previamente en el boceto. Para mí, esta fase es la más importante y a la que hay que dedicarle mayor tiempo. Dependiendo de la complejidad del proyecto, esta fase me suele llevar entre 1-3 semanas.
Cuando la preproducción está aprobada por el cliente, y ya tengo todos los materiales y atrezzo necesarios, paso a la sesión, que puede llevarse a cabo en 1 día o varias jornadas, según nº de imágenes a producir. Por lo general, me gusta usar los lunes para realizar tareas de última hora como organizar y preparar el estudio y comprar los ingredientes frescos. En semanas donde tengo sesión, el martes suele ser el primer día de shooting. Generalmente yo me suelo encargar de hacer todas las tareas de fotografía, cocinado y estilismo… incluso de modelaje en ocasiones, cuando es algo sencillo.
Una vez tengo las imágenes hechas, paso a seleccionar las imágenes finales y editarlas. Llega un momento, que por repetición, hago la edición casi de forma inconsciente y en piloto automático. Normalmente suelo aplicar un preset básico de ajustes en Lightroom y luego paso a ajustar los colores de forma individual. Una vez hecha la edición básica en Lightroom me suelo llevar la imagen a Photoshop, donde suelo hacer una limpieza de la imagen y algunos retoques más avanzados, según el tipo de imagen. Una vez tengo las imágenes editadas, las subo a una galería online para que el cliente las pueda revisar. Ahí el cliente me puede dar feedback por si necesita hacer algún ajuste. Una vez están aprobadas, envío factura del importe del 50% restante más el costo de los materiales, y una vez abonado, entrego el material final.
¿Cómo definirías tu fotografía?
Creo que mi estilo de fotografía es fresco, colorido, enérgico y un poco conceptual. Me encanta usar colores vivos, saturados, que emanan alegría y optimismo. Me encanta usar paletas monocromo así como colores opuestos que generan contraste de forma natural. Los clientes valoran mucho que los escuchemos, que entendamos bien sus necesidades y que seamos capaces de ejecutar bien el brief. Y muy importante también, recoger el feedback del cliente para mejorar, no tomarlo como un ataque a nuestro trabajo. Siempre hay espacio para mejorar, por eso debemos dejar nuestro ego de creativos a un lado.
La semana que viene, Cintia nos habla de su enfoque más personal : la inspiración, el color y cómo consiguió sus primeros clientes.
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