Hubo un momento en mi evolución como fotógrafa culinaria en el que empecé a descubrir un mundo más colorista, más atrevido, más alejado de lo que había hecho hasta entonces. Y fue en ese momento cuando encontré a Cintia. Me encanta su mundo de color, cómo combina, lo limpias que son sus fotos. Pero lo que más me impresiona es que en poco tiempo ha conseguido mucho y eso no es casualidad. Hay gente con talento que nunca da el paso a profesional. Cintia lo dio, y desde entonces hay muchas marcas que han tenido la suerte de trabajar con ella.
Os dejo con sus propias palabras, porque todo lo que cuenta es muy interesante.
La fotografa
¿Quién eres?
Cada vez que alguien me hace esta pregunta mi cerebro entra en cortocircuito. La respuesta rápida y sencilla sería algo así como “Mi nombre es Cintia y soy fotógrafa comercial y gastronómica”. Lo cierto es que esa descripción se podría ir modificando en función de quien fuese el receptor. Para mis clientes soy la persona que les ayuda a mejorar su imagen de marca; para los lectores de la newsletter, una fotógrafa más que conocer e investigar, y con suerte, coger algo de inspiración; para mi madre… seré la hija despistada y cabezota que le saca de quicio en muchos momentos por pensar diferente, pero que ama profundamente.
Hace tiempo vi una entrevista en la que el entrevistador invitaba al entrevistado a explicar quién era sin hacer referencia a su nombre, su profesión, su sexo o su edad. Y eso es complejo, porque somos mucho más de lo que hacemos en el día a día. Somos ideas, emociones, sueños, metas, ilusiones, aprendizajes, errores… somos adultos pero con suerte también niños, somos fotógrafos pero también bailarines o artesanos. Simplemente somos, y seguramente, de mil maneras diferentes.
¿Cómo llegaste a la fotografía?
La fotografía fue algo que empezó a interesarme relativamente hace poco, más exactamente desde el COVID. Siempre he sido una persona creativa, de pequeña pasaba horas dibujando, haciendo manualidades, cocinando. Todo lo que sea hacer cosas con mis propias manos me encanta, me hace conectar conmigo misma.
Cuando llegó el COVID me dio por dedicarle más tiempo a la cocina, probar recetas nuevas. Empecé a hacerles fotos a mis creaciones y compartirlas en redes. Al poco tiempo me di cuenta de que mis fotos eran un desastre y quise mejorarlas. Fue entonces cuando descubrí la fotografía gastronómica. A raíz de ahí, empecé a hacer cursos, ver vídeos, y cuando me vi “preparada” me aventuré a emprender y empecé a contactar con marcas de alimentación. En realidad no sabía lo que se me venía encima… pero decidí ser valiente y seguir hacia adelante.”
La semana que viene, Cintia nos cuenta cómo trabaja , tiene un proceso de cuatro fases que es super interesante.


