Hay vidas creativas que no terminan con la jubilación; empiezan. Cuando Yona dejó su carrera como diseñadora gráfica, alguien le regaló una Leica. Y con esa cámara entre las manos, comenzó algo nuevo. Me encanta esa idea. Que una etapa que para muchos es un cierre sea para otros una apertura. Que la curiosidad no tenga fecha de caducidad.
La fotografa
Yona Elig pasó la mayor parte de su vida profesional como diseñadora gráfica, trabajando con imágenes, estructura y equilibrio visual. Cuando se jubiló, una Leica marcó el inicio de su práctica fotográfica. No fue un salto al vacío, fue una extensión natural. “La fotografía se convirtió en una extensión natural de mi práctica de diseño.”
Con el tiempo su enfoque evolucionó hacia la luz, la atmósfera y la discreción. Sus herramientas se volvieron más ligeras y silenciosas , la Ricoh GR III y a menudo simplemente su teléfono, para moverse con libertad y pasar desapercibida. Vive en Europa y viaja con frecuencia, atraída por las ciudades y los lugares cotidianos más que por los destinos. Cafés, museos, calles, interiores donde la vida ocurre sin espectáculo.
“Soy bastante tímida por naturaleza, algo solitaria, y valoro la libertad de observar sin interrupciones.” Una frase que lo explica todo y que se ve directamente en sus imágenes.
La semana que viene, Yona nos cuenta cómo construye sus fotografías.



Bravo por ti...no sé si mi jubilación está 'a la puerta', pero quiero hacer algo creativo...voy para 69 y creo que 'ahora es que hay vida'.
Y quién no piensa "Cuando me jubile me dedicaré a..." y luego te jubilas y no tienes tiempo para hacer nada de lo que pensabas y no sabes ni por qué (lo sé por mis padres, aunque mi padre sé que es porque se pasa las horas muertas en el sofá). Lo mejor es no planteárselo y que surja como le surgió a Yona.
Por cierto para hacer este tipo de fotos donde la gente se puede reconocer, es necesario pedir permiso o como va el tema?