¿Qué haces con tus fotos?
Tengo un amigo. Bueno, tengo varios, pero este vive ahora en Bruselas con su pareja por trabajo. Dos tipos inteligentes, de esos con los que no hablas del tiempo porque no son de hablar de bobadas.
El otro día quedamos en París.
Ellos venían de Bruselas, otra amiga y yo desde Orléans. Croissant mediante, yo, como es tradición, llevaba mi cámara encima. Porque nunca se sabe. Porque París. Porque soy así.
Empezamos a hablar de fotos. De mirar, de encuadrar, de no saber muy bien por qué hacemos lo que hacemos, pero hacerlo igual.
Y entonces George me suelta una pregunta aparentemente inocente:
-¿Y tú… qué haces con las fotos?
Silencio.
Seguimos andando por París,
Mi cerebro haciendo Alert alert !.
Claro que las comparto. Claro que alguna vez he vendido alguna. Claro que existen.
Pero… ¿qué hago realmente con ellas?
La respuesta honesta es esta:
están en mi disco duro.
Bien guardadas.
Muy bien ordenadas (bueeeeno no todas).
Tan bien ordenadas que a veces ni yo las veo.
Y ahí se quedó la pregunta, instalada todas las Navidades.
(Gracias, George. Y no, no va con ironía).
Porque cuando juntas esa pregunta con algún año trabajando en una revista de fotografía, lo primero que aparece es la idea clásica:
un libro.
una revista.
algo físico.
Pero claro… para eso hace falta un hilo conductor.
Un tema.
Una historia.
Un porqué.
Y ahí es donde empiezo a dudar.
Porque tengo fotos. Muchas.
Pero ¿qué dicen juntas?
¿De qué hablan cuando las pongo una al lado de la otra?
¿Y si no son un libro?
¿Y si son otra cosa?
De momento no tengo la respuesta.
Pero tengo algo mejor: la pregunta correcta.
Y eso, en fotografía y en la vida, ya es bastante.
Hasta el próximo post.
Inquadratura




Al final no entendí tu ultima foto, ¿ellos son tus amigos? 😳
Uf, para mí esa es una pregunta demoledora. Durante muchos años, desde los 16 o 17, he ido a todos sitios con mi cámara. Tengo miles de diapositivas en sus cajitas guardadas en el canapé, debajo de la cama. Los negativos en sus álbumes de hojas trasparentes. Después en los discos duros, en la nube. Por qué, para qué, me he preguntado siempre. Solo había una respuesta: porque lo necesitaba, para mirar el mundo más allá de lo que se ve a primera vista, encontrar el misterio y ser parte de él. He hecho cursos para aprender la técnica, para comprender la fotografía como arte y como lenguaje. Después he abordado otras formas de expresión artística y la fotografía ha pasado a un segundo plano, lo que me da un poco de pena, porque siento que he perdido algo. Quizás sea temporal, no lo sé, o parte de mi evolución, ahora siento que no lo necesito 🤔😊