No soy Nadal, aunque tenga su raqueta
No soy Nadal. Ni aunque me compre su raqueta.
Esto lo entendemos todos: por mucho que yo use la misma raqueta que Rafa, no voy a jugar como él. Punto.
Pero lo curioso es que esta lógica tan evidente se nos olvida cuando hablamos de fotografía.
¿Cuántas veces hemos escuchado eso de: “Qué fotos tan chulas hace tu cámara”?
Y tú lo miras, sonríes, asientes… pero en realidad en tu cabeza aparecen unos subtítulos enormes que dicen:
“Claro, tío… la cámara sola hace maravillas, ¿eh?”
Me acuerdo de una vez que le pasé mi cámara a mi cuñado y le dije:
—Toma, ya puedes hacer fotos.
Él se había comprado la cámara más cara y el teleobjetivo más grande… sin entender nada de nada. Ahí estábamos los dos, codo con codo, fotografiando a la familia en el mismo sitio. Hasta le dejé mi cámara. Yo llevaba un 50mm y él no entendía por qué tenía que alejarse tanto para meter a toda la familia en el encuadre.
A lo que voy:
Si en tenis entendemos perfectamente que el material no hace al tenista (aunque ayude, claro), ¿por qué en fotografía pensamos que tener la mejor cámara nos dará mejores fotos?
En mi opinión, mejorar pasa por lo de siempre: formación y práctica. Invierte dinero ahí.
No cambies de cámara, aunque sea una castaña. Fórmate, aprende, mira, estudia. Y cuando llegue el momento en que entiendas que tu cámara no te sigue, que no te da lo que ya necesitas… entonces sí, cámbiala.
O compra ese objetivo que realmente pide la fotografía que tú haces.
Pero no antes. Nunca antes.
Hasta el próximo post.
Inquadratura




Preciosa foto.
Gracias Ana. Cancale en el norte de Francia