No necesitas viajar lejos para hacer buenas fotos
aunque ayuda ...
Siempre me pasa lo mismo: abro Instagram, veo una foto espectacular de Islandia, de Tokio o de algún lugar remoto con nombres que no sé pronunciar… y durante un segundo pienso: “Claro, así también hago fotos chulas yo.” (aunque ya veríamos)
Pero luego vuelvo a la tierra. A mi vida real.
A los horarios de 8 a 17.
A mis hijos, que aunque ya son más mayores, siguen necesitando que esté.
A la logística eterna del día a día.
Lo esencial: no puedo irme.
No todavía.
Y no pasa nada.
Porque hay algo que a veces olvidamos: hacer buenas fotos no depende del lugar, sino de la mirada.
Lo entendí un día cualquiera, que sali ha dar un paseo en bicicleta con mi hijo. Ya estabamos de vuelta con el sol de frente. Y ahí vi la silueta recta del puente, la sinuosa del canal, y varias personas, cada una de una forma. Era la luz, la silueta, el reflejo lo que me daba todo.
Al otro lado del puente con el sol en la espalda la foto « desaparecía »
La foto no estaba en Islandia.
La foto estaba aquí.
Lo que faltaba era verla.
A veces pensamos que necesitamos viajar lejos para encontrar escenas nuevas. Y sí, claro, viajar inspira, te emociona, te da fotos maravillosas. Yo también sueño con que dentro de poco pueda hacer escapadas más largas, o perderme unos días con la cámara. Pero mientras llega ese momento, tengo algo incluso más valioso: entrenar la mirada en lo cotidiano.
Porque si aprendes a ver magia en tu barrio, cuando viajes… vas a volar.
La calle de siempre te obliga a buscar lo que nunca miras:
la luz que se cuela entre los árboles del parque,
el reflejo en el escaparate de la frutería,
los colores desordenados de la calle,
la coreografía improvisada de la gente al cruzar un semáforo.
Todo está ahí.
Todos los días.
No necesitas subirte a un avión para hacer mejores fotos.
Sólo requiere salir a mirar.
⁂
En la edición llevé la imagen hacia tonos mucho más dorados, en sintonía con lo que sentí aquella tarde.
A veces, cuando miro una de mis fotos, recuerdo una sensación que no aparece en la imagen. Y es ahí donde entra la edición: en ese intento de acercarme a lo que quedó fuera.
Aquí buscaba esa calidez de final de día, la de una primavera que todavía no termina de instalarse.
Canal del Loira a su paso por Orléans
Hasta el próximo post.
Inquadratura






Me identifico en todo lo q dices, palabra a palabra. Por cierto, guapisima foto 🙌🙌🙌
Muy buena tu reflexión. Opino lo mismo, todo está en la mirada. Creo que cuando viajas es más fácil ver lo llamativo, porque todo te sorprende, todo es nuevo. Con lo cotidiano nos cuesta más, y hay que aprender a desarrollar esa mirada.