Lo que pasa cuando dices sí antes de estar lista
Siempre he estudiado idiomas. He pasado tantos años en la Escuela Oficial de Idiomas de Logroño que, si hubiesen dado puntos de fidelidad, ahora tendría un máster gratis o, mínimo, una taza o tote bag.
El caso es que un día nos llevaron al teatro. Actividad cultural, dijeron. Relajadito, pensé yo.
JA.
La obra trataba de que los actores “no habían llegado” y que, para “salvar la función”, tenían que elegir a gente del público para improvisar. Cuando escuché “improvisar”, me empezé a hacerme pequeñita en el asiento. Cuando comenzaron a señalar a voluntarios involuntarios, se mascaba la tragedia…
Y si … me tocó a mí.
No solo salir al escenario: sino ser la protagonista.
Y encima, en inglés.
EN INGLÉS.
Casi me da un parraque.
En ese microsegundo de horror absoluto, me acordé de algo que siempre dice mi padre:
“Los que te conocen ya saben cómo eres. Y al resto… qué más te da.”
Y pensé: pues eso. Qué. Más. Me. Da.
Y salí.
No voy a mentir: mi inglés seguramente hizo llorar a mis profes (nivel cutrecillo, siendo generosa). Pero yo… me lo pasé INCREÍBLE. Me reí, improvisé, hice lo que pude, sobreviví dignamente y, para colmo, me felicitó todo el mundo a la salida.
Increíble. Qué subidón.
A veces creemos que no estamos preparados.
Que hay que tener el nivel perfecto, la idea perfecta, el plan perfecto…
Y mientras tanto, no hacemos nada.
La verdad, (fea, pero verdad), es que la sensación de estar listo nunca llega antes.
Llega después: cuando ya estás metido en el lío, cuando ya has dicho que sí, cuando ya te has tirado a la piscina y estás intentando no tragar agua delante de todo el mundo.
Porque al final, lo importante no es hacerlo perfecto.
Es hacerlo.
Y, si puede ser, disfrutar un poco por el camino.
Y te preguntarás y porque nos cuenta esto esta mujer…
Porque eso mismo me pasaba con esta newsletter ( y antes con la fotografía, con venir a vivir a Francia, aceptar ese trabajo … ):
¿Y si no interesa?
¿Y si me quedo sin ideas?”
¿Y si mis fotos no son lo mejor de lo mejor?
¿Y si… ?
Pero como en el teatro, dije que sí antes de sentirme lista.
Y está resultando esta siendo mejor de lo que imaginaba.
Eleanor Roosevelt lo resumió mejor que nadie, quizás no todos los días pero si cuando merezca la pena
“Do one thing every day that scares you.”
(Haz cada día algo que te dé miedo.)
Hasta el próximo post.
Inquadratura




Me gusta mucho el espíritu de este post, y desde luego me quedo con la frase de tu padre.
Yo también suelo pecar de “prepararme” o “esperar al momento perfecto” demasiado, y como te ocurre a ti, las (pocas) veces que me he lanzado a la piscina sin pensarlo, han sido las veces que casualmente han salido mejor.
Claro que si Ana, y si es que a veces somos nosotras las más duras con nosotras mismas. Ya sabes 💫🤩 salgamos a la escena