Se nota que Víctor conoce bien su oficio. Para él lo primero no es la cámara, es el cliente. Entender qué necesita, para qué van a servir esas imágenes, qué historia hay que contar. Solo después de eso empieza el verdadero proceso fotográfico: la luz, el encuadre, los detalles. Un orden que parece obvio pero que a lo mejor no todo el mundo sigue.
@cantangorestaurant
El proceso creativo
Suelo trabajar intentando entender primero qué necesita el cliente y para qué van a servir esas imágenes. La comunicación. Para mí eso es clave. No es lo mismo fotografiar para una carta, para redes sociales, para un chiringuito de playa que para un restaurante de alta cocina.
Me gusta observar mucho antes de empezar. Ver cómo entra la luz, qué detalles suman, qué sobra y qué puede hacer que una foto funcione de verdad. En gastronomía, a veces un pequeño cambio lo cambia todo.
Lo que más me mueve es la capacidad que tiene una imagen para despertar algo casi inmediato. Puede ser apetito, curiosidad o simplemente ganas de sentarte a esa mesa. Me gusta cuidar la estética, por supuesto, pero sin que se vea forzado. Intento que mis fotos tengan intención, pero también naturalidad.
Diría que mi fotografía es bastante limpia, minimalista, cuidada y muy pensada. Busco imágenes atractivas, sí, pero que además le sirvan al cliente para comunicar mejor lo que hace, cómo lo hace y el valor que tiene.
La semana que viene, Víctor nos habla de su trabajo en restaurantes , y hay mucho más detrás de cada foto de lo que parece.
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