La semana pasada os presentamos a nuestro fotógrafo invitado. Si llegas a este post sin haber leido el anterior.., aquí tienes una breve introducción.
Es británico, creció en Suiza y ha vivido en Corea del Sur, donde trabajó como profesor. Sin embargo, es en el sudeste asiático donde ha encontrado una fuente inagotable de inspiración. Sus viajes por la región no solo le han permitido conocer lugares fascinantes, sino también a las personas que los habitan.
Hoy seguimos esta serie hablando de su proceso creativo. Y, si te quieres leer la primera entrega, al final de este artículo encontrarás el enlace para conocer mejor su historia y cómo comenzó su trayectoria como fotógrafo.
El proceso creativo
Mi proceso suele ser bastante observacional, especialmente cuando trabajo en pueblos rurales. Rara vez llego con un plan fijo ni empiezo a fotografiar de inmediato. La mayor parte del tiempo la paso deambulando, observando y dejando que la sensación general de un lugar se revele de forma natural. Algunas de las capturas más gratificantes vienen simplemente de caminar por un pueblo y absorberlo todo. Niños chapoteando en caminos embarrados después de la lluvia, animales moviéndose libremente entre las casas, humo elevándose por los tejados de paja, o personas siguiendo tranquilamente sus rutinas cotidianas a mi alrededor.
Por supuesto, en los pueblos más remotos, un extranjero con una cámara rara vez pasa desapercibido. Los ojos se abren, las conversaciones se detienen, y durante un momento me convierto en parte del entretenimiento del día. En muchos lugares, la atención es mutua. Mientras yo me siento atraído por las vidas y culturas que me rodean, las personas suelen estar igual de intrigadas por ese extraño que deambula por su pueblo con una cámara.
Ese interés compartido a menudo se convierte en el inicio de pequeñas interacciones. A veces no lleva a nada más que una sonrisa o un breve intercambio. Otras veces, la gente empieza a seguirme, viendo qué estoy fotografiando y observando en silencio cómo se desarrolla el proceso. Esas pequeñas interacciones a menudo marcan la dirección de mi trabajo y se convierten en el punto de partida para los retratos que vienen después.
La semana que viene, Ollie nos cuenta cómo los retratos impresos cambiaron todo; me encantó.


